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Fotografía

Vivian Maier o La fotógrafa desconocida.

Ayer, mientras ordenaba unas revistas que tenía guardadas en una caja, volví a leer un artículo de la directora de cine Isabel Coixet sobre la fotógrafa Vivian Maier (1926-2009). Una vez más, volví a quedarme impresionado. Explica, grosso modo, una de esas historias que, de tan surrealistas y sorprendentes, resultan difíciles de creer. Sin embargo, es real como la vida misma.

Aquí os adjunto el artículo para que podáis haceros una idea de quien era Vivian Maier.

LA SOLEDAD DE VIVIAN MAIER

” Una mujer con un sombrero con velo que le cubre media cara mira a la cámara con desdén. Por lo que sabemos, podría estar mirando los zapatos de hombre y la chaqueta vieja que lleva la mujer que la esta fotografiando. Una niña llora desconsolada en los brazos de su madre, que ajena al llanto sonríe bobalicona. Un hombre se echa una siesta en el coche. Una mujer vestida de gasa blanca cruza corriendo una calle de Nueva York huyendo de algo que apenas intuimos. Una paloma muerta reposa en el fondo de una papelera. Todas estas imágenes y 100.000 más constituyen el extraordinario legado que puebla el mundo secreto de Vivian Maier, probablemente la fotógrafa desconocida con más talento del mundo, que falleció sin enseñarle a nadie ninguna de sus fotografías y dejando más de 30.000 por revelar.

Lo poco que sabemos de Vivian Maier es que nació en Nueva York en 1926, aunque, como su madre era francesa, se mudó a París siendo muy niña y regreso a EE UU en 1951. Allí ejerció diversos trabajos, hasta que se empleó como niñera, durante 40 años, en Chicago, donde vivió hasta su muerte, en 2009. Poseía una cámara Rolleiflex Twin Lens y de la mañana a la noche tomaba fotos de todo lo que veía. Siempre llevaba sombrero. Le gustaba el cine y se consideraba una buena crítica cinematográfica: admiraba el cine europeo y denostaba el americano. Tenía una actitud distante con los adultos (así lo recuerdan los empleados de una tienda donde compraba material fotográfico). Le gustaba hacerse autorretratos camuflada en las sombras o los reflejos de los cristales. Y tenía un talento inmenso. Basta con buscar en Internet sus fotografías (Vivian Maier: her discovered work) para darse cuenta de que el ojo de Maier es excepcional desde cualquier punto de vista: si tuviera que definir sus fotografías, diría que es una Diane Arbus sin la artificiosidad de Diane Arbus. O un Weegee con un toque empático del que Weegee carece. Me atrevo a decir que no hay un fotógrafo de calle que pueda comparársele. Si alguien con sensibilidad hubiera visto sus fotografías antes, hoy Vivian Maier estaría considerada una de los grandes, junto a Richard Avedon o Henri Cartier Bresson. Ninguna de las fotografías que hizo está preparada, y es asombroso pensar que jamás utilizo luz artificial, salvo la luz que había en el lugar en que ella plantaba su cámara.

Un hombre llamado John Maloof compró por casualidad un baúl lleno de negativos que había quedado abandonado en un almacén por 400 dólares. A medida que iba descubriendo lo que tenía entre manos, se dio cuenta del alcance de la obra de esta mujer, que había muerto dos días antes de que él descubriera su nombre. No llegó a conocerla, pero ahora ha consagrado su vida a cuidar y difundir su legado, mientras prepara un documental y un libro sobre ella. Gracias a él, se le ha dedicado una gran exposición en Chicago, y el mundo del arte empieza a interesarse por ella. No puedo quitarme de la cabeza la imagen de una mujer solitaria que dedicó su vida a cuidar a las familias de otros, empujando un cochecito de niño, mientras en su cabeza capturaba la realidad que la envuelve. Los niños que cuidó durante años, hoy ancianos, la recordaban con cariño, hasta el punto de que algunos de ellos la ayudaron económicamente hasta su muerte. Ninguno de ellos había visto jamás ninguna de sus fotografías”.

– Autorretrato de Vivian Maier –

La verdad es que es una historia fascinante.  Da mucho que pensar sobre el papel que juega la casualidad en nuestras vidas. Si la persona que encontró los negativos, no hubiera tenido la curiosidad por descubrir que fotografía escondían y, sobretodo, la generosidad de compartirlas con el resto del mundo, nunca hubiéramos conocido la obra de Vivian Maier. Habría sido una pena. Por suerte, sí que lo hizo.

Aquí os dejo el enlace de la página web oficial para que podáis conocerla un poco mejor y algunas de las fotografías que más me han gustado.

Fall, 1953

Undated, New York, NY

May, 1953, New York, NY

Armenian woman fighting, September, 1956, Lower East Side, NY

September 30, 1956, New York, NY

Undated, Chicago, IL

Untitled, France

Untitled, June, 1953

Untitled, Self Portait

Self Portrait, 1955

vSelf Portrait, 1954

Untitled, Self Portrait

August 1975

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Acerca de La Vida y Sus Detalles

Aprendiz de todo, maestro de nada.

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